Concepto de envejecimiento
El envejecimiento es un proceso presente a lo largo del ciclo vital desde el fenómeno de la propia concepción hasta la hora del fallecimiento. A pesar de ser naturalmente conocido por todos los seres humanos, es una ardua realidad presente en todas y cada una de las vidas de las personas.
Adicional al concepto del envejecimiento, la esperanza de vida es una definición añadida al aumento de la población adulta mayor de 60 años que se encuentra en la sociedad. La esperanza de vida ha ido aumentando a través del tiempo. A día de hoy, la sociedad actual presenta las características de una sociedad envejecida ya que la proporción de personas que superan los 60 años es cada vez más mayor.
Es un hecho evidente que la vida actualmente está muy expuesta al proceso del envejecimiento (debido al incremento de la esperanza de vida) y en concreto al proceso de vejez.
Concepto de vejez
La vejez es un estado en la vida que según la OMS (Organización Mundial de la Salud) empieza a los 60 años, también suele coincidir con el proceso de jubilación. Los seres humanos solemos llegar a esa etapa del ciclo vital con gran cantidad de experiencias que dependiendo de las personas han podido cumplir un estado de aprendizaje más amplio o más simple, independientemente del estado de salud de cada uno de ellos.
Soledad no deseada
La soledad no deseada es un problema silencioso que afecta cada vez a más personas en España, en Europa y en el mundo. Supone una fuente de sufrimiento para las personas y limita su derecho de participación en la sociedad; tiene consecuencias negativas para la salud y el bienestar y en consecuencia conlleva unos costes sociales y económicos muy importantes. Por ello, la lucha contra la soledad se ha convertido en un reto para las administraciones y la sociedad en general.
Según Tirado (2019) “cuando hablamos de soledad y personas mayores nos estamos refiriendo a la soledad no deseada o, como también califican algunos/as autores/as, al aspecto negativo de la soledad.” y es cierto que existen diversos tipos de soledad no deseada, los más destacados son la soledad objetiva (estar físicamente solo) y la subjetiva (encontrarse solo pese a estar acompañado) sin embargo, la mayoría de ellos se centran en el ámbito negativo, principalmente debido a que impactan de forma negativa tanto en la salud física como en la mental.
Debido a que hay un envejecimiento en la población española, el aumento de la soledad no deseada también ha sido notable, debido a grandes rasgos en España un 25% de las personas mayores de 65 viven solas, además, la soledad no deseada también en más notable en otros ámbitos, puesto que afecta en mayor magnitud a las mujeres.
La soledad no deseada tiene un impacto directo sobre la salud física, como el padecimiento de enfermedades crónicas, riesgo de demencia o deterioro cognitivo y sobre la mental, aumentando el riesgo de sufrir enfermedades mentales como la depresión, mayor aislamiento social o carencia afectiva.
Aunque actualmente la Ley de Dependencia (39/2006) incluye este tema en los servicios de teleasistencia, centros de día o residencias, sin embargo es un tema que no es abordado de forma directa y por lo tanto sería conveniente el desarrollo de políticas públicas específicas como modelos de atención centrada en la persona, cohousing, teleasistencia avanzada…
https://fundacionletamendi.com/monografias-pdf/Monografia_Humanitas_1.pdf#page=30
Ballesteros, R (2004). Psicología de la vejez. En (eds). Envejecimiento (pp).
Yusta Tirado, R. (2019). La soledad no deseada en el ámbito de la Gerontología. Repositorio comillas 88, 25-42. http://dx.doi.org/10.12960/TSH.2019.0014
Salud mental
_________________________________________________________________________
El concepto de salud mental es un término que puede producir gran cantidad de variaciones, ya que va dependiendo de los aspectos individuales de cada persona y también de cómo puede afectar las personas que son de su círculo más cercano.
Hablando del concepto en concreto, los psicológicos que han estudiado esta parte de la ciencia han encontrado una clara división en tres ámbitos: clínico, social y cultural.
Empezando por el ámbito clínico, siempre se ha visto asociado la salud mental con la ausencia o la tenencia de alguna enfermedad mental, pero no es el caso va mucho más allá ya que la salud mental se centra en el equilibrio y la adaptación consigo mismo y con el entorno que le rodea que le hace llevar una vida plena y positiva.
Siguiendo con el ámbito social, se habla de salud mental comunitaria la cual trata como los individuos se relacionan con su entorno y con los diferentes ámbitos que le rodean, y lo más importante es la forma en la que se cubren las necesidades entre los miembros más cercanos con los que conviven o mantienen un contacto estrecho.
Por último, hablando del ámbito cultural, se trata la salud mental en términos de tradiciones asociadas al país, tradiciones en las que se incluyen los curanderos, a fin de proporcionar y velar por la salud mental de su población.
El Trabajo Social en la salud mental
El trabajador social ha estado presente en los hospitales psiquiátricos desde el inicio de su desarrollo, incorporándose a estos en EEUU en el siglo XX y siendo su desarrollo en España similar al resto de países en desarrollo.
Actualmente la intervención del Trabajo Social se realiza en centros especializados como Centros de Salud Mental, unidades de rehabilitación, hospitales de día… siendo su distribución dependiente del territorio, según comenta Trullenque (2010).
A día de hoy los Trabajadores Sociales cuentan con un amplio catálogo de servicios entre los que se incluye el diagnóstico, el tratamiento de las psicopatologías, la información y asesoramiento del paciente y familiares o el tratamiento de trastornos derivados de situaciones de riesgo, entre otros.
La aplicación de estos profesionales dentro de la salud mental se basa en el Trabajo Social Clínico mediante el trabajo conjunto con psicólogos, psiquiatras, terapeutas ocupacionales, enfermeros…
Estas intervenciones abarcan gran cantidad de situaciones, entre las que destacan la habilidad y problemática que sufren las personas afectadas en el entorno personal, familiar y laboral. Los dos primeros contextos han sido estudiados de manera notoria, sin embargo, ¿qué problemáticas surgen dentro del contexto laboral en personas con problemas de salud mental?
Problemáticas en el ámbito laboral de personas con problemas de salud mental
Los problemas de salud mental dentro del ámbito laboral generan unos efectos importantes tanto en el desempeño laboral como en las relaciones interpersonales. Las personas que se encuentran intrínsecas en un problema de salud mental, a menudo, muestran un descenso en el rendimiento laboral, pérdida de concentración o deseos de abandonar su puesto de trabajo, lo cuál puede derivar en un aislamiento social.
Yendo más allá de lo individual, estas situaciones también generan angustia y sufrimiento en las personas del entorno de la persona afectada, conllevando consecuencias económicas y laborales. Todos los efectos comentados anteriormente e incluyendo otros como las bajas laborales o el absentismo, afectan no solo al trabajador, sino también a la organización donde se desempeña.
Estudios recientes han afirmado que existen múltiples factores que influyen en la aparición de problemas de salud mental relacionados con el trabajo, entre ellos destacan la inseguridad laboral, la baja remuneración y reconocimiento, un mal clima laboral…
Por otro lado, existen diferencias de género en cuanto al modo en que los trabajadores sociales se ven afectados en su salud. En el caso de las mujeres, se observa una mayor vulnerabilidad a estos en trabajos pocos cualificados o con alta demanda emocional, más aún si no encontramos una figura clara de autoridad. En los hombres, sin embargo, son el estrés, la inseguridad en el puesto de trabajo y los trabajos sedentarios los que generan un mayor impacto. (Rocha el al., 2010)
La preocupación por estas situaciones, provocó que El Consejo de Administración de la OIT aprobara el 25 de marzo de 2010 una nueva lista de enfermedades profesionales. En esta se incluyen por primera vez los trastornos mentales y del comportamiento. Además se incluyó en este el Trastorno de estrés postraumático (TEPT) vinculado a situaciones laborales traumáticas. (Mingote Adán el al., 2011)
Prevención primaria
Una medida fundamental será la educación sanitaria para el conocimiento y control de los factores de riesgo conocidos. A su vez, será necesario aumentar los recursos para la protección de la salud y la mejora de la calidad de vida laboral mediante estrategias de intervención dirigidas a las condiciones y los procesos de trabajo optimizando la gestión de los recursos humanos a través de:
a) Enriquecimiento del trabajo incrementando la autonomía del trabajador, la calidad de la supervisión y la formación continuada.
b) Favoreciendo estilos de supervisión y de liderazgo participativo-democráticos.
c) Desarrollo de la carrera profesional según criterios objetivos y evaluables de calidad científica y de justicia. Lamentablemente no es posible evitar todos los factores estresantes, pero a eso se une el hecho de que, en ocasiones, existen otros estresores autogenerados por el propio paciente, debido a características de personalidad, estrategias poco funcionales de afrontamiento o vulnerabilidad genética a algún trastorno mentales (como puede ocurrir en la depresión).
Bibliografía
Carrazana, V. (2003). El concepto de salud mental en psicología humanista-existencial. Ajayu Órgano de Difusión Científica del Departamento de Psicología UCBSP, 1(1), 1-19.
Mingote Adán, J. C., Pino Cuadrado, P. D., Sánchez Alaejos, R., Gálvez Herrer, M., & Gutiérrez García, M. (2011). El trabajador con problemas de salud mental: Pautas generales de detección, intervención y prevención. Medicina y seguridad del trabajo, 57, 188-205.
Rocha, K. B., Pérez, K., Rodríguez-Sanz, M., Borrell, C., & Obiols, J. E. (2010). Prevalencia de problemas de salud mental y su asociación con variables socioeconómicas, de trabajo y salud: resultados de la Encuesta Nacional de Salud de España. Psicothema, 22(3), 389-395.
Eva Mª, G. T. (2010). El Trabajo Social en salud mental. Cuadernos de trabajo social, 23, 333-352.
No hay comentarios:
Publicar un comentario